XVII CONCURSO

PREMIO OROLA DE VIVENCIAS

2023

VIVENCIAS PREMIADAS EN EL
XVII PREMIO OROLA 2023 DE VIVENCIAS «FACER ESPAÑAS» 

El jurado del XVII Premio Orola cuyo tema monográfico es «San Isidoro de Sevilla», tras las oportunas deliberaciones, resolvió los siguientes premios:

Primer premio: «España en potencia», de Andrea Marcolongo, italiana, residente París.

El jurado ha concedido el primer premio, dotado con 5000 euros, a
Andrea Marcolongo por el valor literario de España en potencia, una vivencia en la que la autora reflexiona sobre el impacto que le produjo su primera lectura de la obra de san Isidoro, estableciendo un paralelismo con el que causó sobre sus contemporáneos del siglo V y VI, que apenas vislumbraban en aquellos momentos una «España en potencia», que «brotaba de las cenizas del mundo latino».

ESPAÑA EN POTENCIA

Me gusta imaginar que soy la única de los participantes en este concurso que ha tenido el privilegio de mirar a España, a sus lenguas, a sus culturas, a sus geografías con los mismos ojos con los que los contemporáneos de Isidoro de Sevilla miraban al futuro de la península ibérica: un destino español en potencia.

La primera vez que leí las Etimologías (u Orígenes) todavía no hablaba castellano. Mil quinientos años antes, tampoco lo hablaban los lectores de este autor docto y genial. Era demasiado pronto; para mí, que solo era una quinceañera italiana que estudiaba latín y griego, y para ellos, los ibéricos, que en el siglo VI-VII construían su identidad y su idioma sobre las ruinas del Imperio romano tras las contaminaciones fenicia, griega, celta, cartaginesa.

La formidable labor de recopilación, selección y transmisión de Isidoro de Sevilla fue el primer paso para situar a España en el mosaico de lenguas y culturas que brotaban sobre las cenizas del mundo latino, impulsadas por la fuerza con que nacen los pueblos. Durante los siglos de la Edad Media hasta la época moderna, Isidoro fue el origen y el motor de las culturas españolas, un precursor del fuego —«ardiente», así Dante Alighieri definió el espíritu del sabio situándolo en el paraíso de la Divina comedia (canto X, v. 131)— y de toda la fantasía, audacia y originalidad que han hecho, de este mundo antiguo en potencia, el presente de las Españas.

Varios años después, un destino que no podía conocer me ha llevado a querer profundamente a España y a su lengua; Isidoro de Sevilla sigue siendo para mí la chispa de ese futuro español en potencia que se ha transformado en la casa, los idiomas, el presente de todos los españoles y en el mío también.

Segundo premio para «Isidorus Hispalensis» de Lola Sánchez Lázaro-Carrasco, de Madrid.

El Segundo premio, dotado con 2000 euros, ha sido para la vivencia, «Isidorus Hispalensis» de Lola Sánchez Lázaro-Carrasco. Una hermosa vivencia que nos sitúa en la intimidad de la habitación de san Isidoro, que ya en el crepúsculo de su vida e intuyendo cercana su muerte, hace un repaso de su vida y balance de su obra, rezando para que la semilla de la unidad crezca en esta tierra.

ISIDORUS HISPALENSIS

Como tantos otros amaneceres, unos ojos velados y acuosos recorrían el artesonado verde y bajaban hasta encontrarse con obras distinguidas. Descalzo, sintiendo el frío del mármol, acarició los lomos de los libros despacio, con ternura, como si fueran un recién nacido; Juan Crisóstomo, Agustín, Teodosio, Galeno o Hipócrates desfilaban ante él.
Sus pasos, obstinados, le llevaron al balcón. Observó los campos sevillanos que se perdían en el horizonte fijando la vista en esa línea que separa un mundo de otro. Su cabeza rebobinó hasta su infancia en esos mismos campos, lejos de Cartagena, ciudad de la que huyeron sus padres y hermanos empujados por los bizantinos. Recuerdos que le punzaban el alma a la vez que le reconfortaban. Solo quedaba él, su familia voló hacía demasiado tiempo. La vida corría, se sumergía en abismos impenetrables y trepaba después con fuerza hasta la cima.
Cuántos reyes vio llegar e irse, cuántos pueblos también. Leovigildo logró la unidad étnica; Recaredo, la religiosa; Sisebuto, aquel rey letrado con el que comenzó el esplendor cultural. Un mosaico de romanos, vándalos, suevos o alanos, como una torre de Babel, donde se configuraba un reino nuevo, amalgama de culturas, acunado entre gentes y tierras dispares.
Y ahora, la muerte le acechaba y estaba preparado. Se iba como llegó, sin equipaje, agradecido a la vida, con los deberes hechos; Hispania emergía. Su magnífica oratoria le ayudó, la producción literaria sería un legado. Su fe en Dios hizo el resto.
Abrigado por el espectáculo primaveral, el arzobispo se arrodilló y rezó por todos los que consiguieron sembrar, abonar y dejar crecer la semilla de la unidad en una tierra fuerte, orgullosa e invencible.

Tercer premio para «El cálamo es más fuerte que la espada»  de Héctor Daniel Olivera Campos, de Barcelona.

El Tercer premio, dotado con 1000 euros, ha sido concedido a Héctor Daniel Olivera Campos por su vivencia «El cálamo es más fuerte que la espada», en ella el autor nos revela los pensamientos de san Isidoro, que tras leer a san Agustín, concluye que el poder de la cultura es superior al de la espada. Por ello pone todo su empeño en compilar todo el saber clásico en peligro tras la caída del poder de Roma.

EL CÁLAMO ES MÁS FUERTE QUE LA ESPADA

En la penumbra de su celda austera, Isidoro, obispo de Sevilla, levanta su vista de la última página de La ciudad de Dios. En ella, su autor, Agustín, doctor de la Iglesia, se aferra a su fe para no sucumbir. Los godos habían saqueado Roma y toda una civilización acababa de ser destruida.

Agustín —quien murió en Hipona, asediada por los vándalos— tuvo razón, la ciudad espiritual de Dios prevaleció y con ella la cultura clásica, ya intrínsecamente ligada a la cristiandad. La espada bárbara fue vencida por la cruz y por el cálamo. Los conquistadores fueron conquistados al recibir el bautizo en la fe de Cristo y adoptar el latín por lengua.

Dios es inconmovible en su eternidad, pero el tiempo de los hombres es inseguro. La civilización occidental no se ha desvanecido, pero su estado aún es precario. Los godos, que gobiernan como una casta y someten a la población hispanorromana, mantienen la costumbre bárbara de guerrear y asesinarse entre ellos para ceñirse la corona; las ascuas de la herejía arriana aún perduran y desde oriente llegan los ecos de una nueva fe que ha decretado una guerra santa, cuando ninguna lo es.

Sin legado ni sabiduría los hombres poco distan de las bestias. ¿Cómo seguir siendo romanos cuando Roma cayó hace dos siglos? A Isidoro se le hace urgente compilar todo el saber clásico antes de que se extravíe del todo, una tarea intelectual no menos heroica que la que llevó a cabo Hércules separando Hispania de África. Y si no son romanos, ¿qué son? ¡Hispanos!, los albaceas de Occidente. Isidoro empuña el cálamo y comienza a escribir su obra Etimologías.

ESTAS SON LAS VIVENCIAS FINALISTAS

El próximo 14 de junio el jurado decidirá las ganadoras, hasta entonces os presentamos las vivencias finalistas de esta decimoséptima edición del Premio OROLA. Enhorabuena a los que han llegado hasta aquí, pero también al resto de participantes.